CENTRO DE INTERPRETACIÓN DE LAS MURALLAS DE SALAMANCA
45 minutosSalmantica Sedes Anticua Castrorum en un aula arqueológica en la que se conservan restos in situ de dos de los recintos defensivos con los que contó la ciudad: la muralla de época protohistórica (s.IV a.C) y la primera cerca mediaval (s.XII).
Este espacio nos permite hacer un viaje por la historia y los acontecimientos bélicos en los que estuvo inmersa la ciudad a lo largo de su dilatada historia. Todos estos procesos históricos se explican a través de paneles, audiovisuales y pantallas interactivas. El recorrido se inicia con la primera ocupación de la ciudad en el Cerro de San Vicente y finaliza con los diversos episodios ligados a la Guerra de la Independencia. Entre ambos momentos se van explicando cómo eran las murallas del castro prerromano en el s. IV a.C.; el asedio por parte del general cartaginés Aníbal; la evolución de las dos murallas de época medieval y su demolición en el siglo XIX.
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Las murallas constituyen uno de los elementos más significativos de la historia de la ciudad. El origen de Salamanca se encuentra en el asentamiento documentado en el Cerro de San Vicente, donde ya en el siglo VIII a.C. se levantó una primera defensa para proteger a sus habitantes durante la Primera Edad del Hierro.
A partir del siglo IV a.C. la población se trasladó al Teso de las Catedrales, donde se desarrolló el castro de Salmántica. Los habitantes del castro construyeron una monumental muralla que defendió la ciudad entre el siglo IV a.C. y la conquista romana. Los tramos descubiertos hasta la fecha permiten ir delimitando su perímetro. Tenía un recorrido de aproximadamente 1,6 km. y cerraba una superficie de unas 17 hectáreas. Sus puertas se defendían con cubos y en los lugares más accesibles se reforzaba con un foso excavado en la roca.
Con la llegada de los romanos, la ciudad de Salmantica se integró en la provincia de Lusitania. La presencia de algunas elementos reaprovechados en las defensas medievales -sillares de granito bien escuadrados- hacen pensar a los investigadores que son restos de las murallas de época romana. Con la crisis de la Antigüedad Tardía y las invasiones germánicas y musulmanas, la ciudad y sus murallas entraron en un largo periodo de decadencia.
A principios del siglo XII, tras la conquista de Toledo por Alfonso VI (1085) y el inicio de la repoblación de la ciudad, se levantó la llamada Cerca Vieja, un recinto de unas 24 hectáreas que incluía cinco puertas principales —la del Sol, la de San Sebastián, la del Río, el Postigo Ciego y la de San Juan del Alcázar— y varios postigos. La ciudad se organizó en colaciones -barrios vinculados a parroquias- donde convivían distintos grupos de repobladores. Cada uno dejó su huella en la trama urbana, con sinagogas, iglesias y mercados, lo que dio a Salamanca una gran diversidad cultural.
El crecimiento demográfico y la llegada de nuevos pobladores obligaron a ampliar el recinto amurallado. En 1147, por orden de Alfonso VII, se inició la construcción de la Cerca Nueva, que se completó en el siglo XIII. Este nuevo muro, que abarcaba más de 110 hectáreas y contaba con trece puertas, integró los arrabales que habían quedado fuera del primer perímetro. Las puertas, además de permitir el acceso, funcionaban como aduanas y puntos de control sanitario, especialmente en épocas de epidemias. Sin embargo, con el paso de los siglos, ante los avances de la maquinaria de guerra, las murallas quedaron obsoletas y perdieron su función defensiva. Se permitió incluso que viviendas y establos se adosaran a sus muros ocupando el camino de ronda.
La ocupación francesa a comienzos del XIX y los bombardeos del ejército de Wellington dejaron la muralla en estado ruinoso. Finalmente, en 1868, se autorizó su demolición. Con ello se abrió paso al ensanche moderno, y el espacio que ocupaban las murallas se transformó en grandes avenidas y paseos, como el de San Vicente, la Avenida de Carmelitas y la de Mirat y el Paseo de Canalejas.
Hoy en día solo se conservan algunos tramos y una puerta -la del Río- y se han rehabilitado zonas emblemáticas, como la confluencia de la calle San Pablo con el Paseo Rector Esperabé. La rehabilitación reciente ha permitido recuperar la imagen original de algunos lienzos medievales y convertirlos en un atractivo turístico y cultural.
Los trabajos arqueológicos realizados en 1999 sacaron a la luz el tramo más amplio conocido hasta la fecha del recinto defensivo de la Segunda Edad del Hierro. Igualmente se documentó una amplia secuencia de ocupación en esta parte de la urbe desde el siglo IV a. C. hasta bien entrada la época romana. El recorrido se estructura en cuatro espacios, en los que, a través de paneles y pantallas interactivas, podremos conocer las etapas de construcción de las murallas salmantinas:
1.- Zaguán de entrada El zaguán es un mirador que nos permite contemplar las dos murallas descubiertas en las excavaciones arqueológicas realizadas en este solar en 1999: la muralla castreña, construida hace unos 2400 años y, adyacente a la misma, la muralla medieval o Cerca Vieja del siglo XII. La Cerca Vieja discurre paralela y en parte se superpone a la muralla prerromana. Una pantalla explica los restos descubiertos durante las excavaciones arqueológicas realizadas en el lugar.
Aquí varias infografías nos cuentan el valor simbólico de las murallas y nos muestran, de forman resumida, las sucesivas defensas con las que contó la ciudad a lo largo de su dilatada historia.
2.- Corredor de la muralla En los carteles situados en el muro de la izquierda se informa al visitante de los dos poblados que existieron en el solar de la antigua Salamanca durante el primer milenio antes de Cristo. El poblado del Cerro de San Vicente, correspondiente a la Cultura del Soto de Medinilla, y el castro prerromano ubicado en el Teso de las Catedrales a partir del s. IV a.C.
Este pasillo corre paralelo a la muralla prerromana. El poblado castreño, emplazado sobre el denominado Teso de las Catedrales, controlaba el vado del Tormes sobre el que más tarde los romanos levantaron el Puente Romano. Los habitantes del castro construyeron una monumental muralla que defendió la ciudad entre el siglo IV a.C. y la conquista romana. Los tramos descubiertos hasta la fecha permiten ir delimitando su perímetro. Tenía un recorrido de aproximadamente 1,6 km. y cerraba una superficie de 17 hectáreas. Sus puertas se defendían con cubos y en los lugares más accesibles se reforzaba con un foso excavado en la roca. Aquí se conservan 32 metros de longitud de ese recinto defensivo que discurre en sentido norte-sur. El tramo que vemos desde el centro de interpretación se corresponde con el paramento interno de la muralla prerromana puesto que la cara externa quedó oculta al construirse sobre ella la muralla medieval en el siglo XII. Se trataba de una imponente defensa cuya anchura oscilaba entre los 3,5 y los 7m. Está construida con bloques irregulares de arenisca y la altura máxima conservada es de 2,90 m.
3.- Sala principal Los carteles muestran la evolución de la ciudad y sus murallas desde la repoblación medieval, en el siglo XII, hasta las fortificaciones napoleónicas de principios del siglo XIX. Un gran panel recrea como pudo ser el castro prerromano cuando fue conquistada por Aníbal en el año 220 a. C. Episodio relatado por el historiador griego Polibio quién nos dice: “… y al verano siguiente, dirigiéndose de nuevo sobre los vacceos, atacándola sobre la marcha, se apoderó de Helmantiké”. Con esta cita, la primera referencia escrita sobre nuestra ciudad, Salamanca entró en la historia. La sala principal cuenta con dos pantallas interactivos con la explicación de cada zona.
- • La primera pantalla ofrece tres recorridos virtuales: Salamanca antigua, la Vía de la Plata y el patrimonio arqueológico en las riberas del Tormes.
- • La segunda expone, a través de fotos y vídeos, las fortificaciones de la provincia: prerromanas, medievales, modernas y contemporáneas. En esta sala se muestran algunos restos arqueológicos (molino circular, sillar e inscripciones romana) y réplicas de cerámicas celtibéricas.
4.- Jardín del Hotel Don Gregorio La puerta enrejada situada inmediatamente por debajo del Centro de interpretación da acceso al jardín del hotel Don Gregorio. Desde el interior de este se puede ver un tramo bien conservado de la cara externa de Cerca Vieja. Se trata de un tramo de 32 metros de longitud en cuyo extremo norte sobresale un torreón cuadrangular de unos 5m. de longitud.
En la sala principal se muestran algunas réplicas de objetos encontrados en las excavaciones realizadas en el Teso de las Catedrales:
- Reproducciones de vasijas celtibéricas
- Molinos de manos circulares
- Sillares con inscripciones romanas.