PARQUE DE LA ALAMEDILLA
30 minutos
El Parque de la Alamedilla es uno de los jardines más antiguos de la ciudad. Inaugurado en 1883. A lo largo de su historia ha pasado por etapas de esplendor, abandono y renovación. Cuenta con un lago con aves, zonas infantiles, espacios biosaludables y una rica variedad vegetal con más de 40 especies de plantas y arbolado. Hoy ya no es el parque más grande la ciudad, pero su ubicación en el centro de la ciudad lo convierten en el lugar perfecto para desconectar y disfrutar de la naturaleza sin salir de la ciudad. Su cafetería-heladería es un lugar muy frecuentado por los salmantinos en los días de calor.
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En la segunda mitad del siglo XIX Salamanca quería unirse a los aires de modernidad que circulaban por Europa. La modernidad implicaba una serie de mejoras en las infraestructuras y dotar a la ciudad de zonas verdes para el esparcimiento de los ciudadanos. En 1879 el ayuntamiento adquirió unos terrenos al noroeste de la Puerta de Toro,; los álamos negros que allí se plantaron bautizaron de forma natural aquel rincón como La Alamedilla.
La Alamedilla se inauguró en 1883, convirtiéndose en el parque de referencia para los salmantinos, desbancando al Campo de San Francisco y a la mismísima Plaza Mayor. Poco a poco el ayuntamiento fue dotando al parque de infraestructuras (bancos, iluminación, quiosco de música trasladado desde la Plaza Mayor, un lago con peces...). Con el cambio de siglo, La Alamedilla se convirtió en epicentro de actividades culturales, incluyendo proyecciones del recién inventado cinematógrafo.
Pero después del esplendor llegó una época de decadencia: el lago se secó, los árboles enfermaron por grafiosis y la falta de mantenimiento sumió al parque en un lento deterioro. Una parte de su superficie se dedicó a construir “Las escuelas de La Alamedilla”. A tal punto llegó el abandono que en 1920 la prensa local llegó a plantear su desaparición para construir un barrio moderno. Pero en los años veinte el parque volvió a renacer: se rediseñaron sus paseos, se optimizó el riego y se sembró una rosaleda con más de 700 rosales. El templete musical, que había regresado a la Plaza en 1906, se trasladó de nuevo a la Alamedilla convirtiéndose en corazón del parque hasta su demolición en 1963. En los años 30 se añadió un espacio infantil con columpios y un estanque-piscina. Pero en estos años el parque fue reduciendo su superficie por las cesiones del ayuntamiento para la construcción de la Escuela Elemental de Trabajo y del Jardín maternal.
Durante la década de 1950, se construyó un campo municipal de deportes, que acabaría siendo el origen del futuro Pabellón Municipal de Deportes.. En la década de los 60 el parque se abrió a la ciudad: se derribó el muro que lo cercaba, se diseñó una fuente con chorros de hasta 12 metros, un auditorio al aire libre, un pequeño zoo y se colocaron varias esculturas del escultor salmantino Agustín Casillas ('Pareja de ciervos', 'Diana cazadora', 'Rapto de Europa' y 'Mujer tendida'). Un bar y una innovadora área infantil con toboganes, balancines y juegos gimnásticos convirtieron La Alamedilla en un referente del ocio familiar. En 1964 se inauguró el pabellón deportivo con un torneo nacional de hockey sobre patines.
Aunque en los años siguientes Salamanca verá surgir nuevos e importantes espacios verdes La Alamedilla no perdió su popularidad. El parque se modernizó y el área infantil se actualizó con juegos más seguros. En los años 90 se construyó una piscina climatizada. Ya en pleno siglo XXI, el parque se ha adaptado a los nuevos criterios de sostenibilidad. Entre 2014 y 2015 se ampliaron los caminos peatonales, se instaló una fuente de chorros con luces LED de bajo consumo, se recuperó el lago y la pajarera se transformó en una isla conectada por pasarelas y adornada con pérgola. El sistema de riego comenzó a gestionarse de forma inteligente, y nuevos juegos infantiles y aparatos biosaludables hicieron del parque un espacio inclusivo.
En conclusión, el parque de La Alamedilla nació como símbolo de la modernidad del siglo XIX y ha sobrevivido al paso del tiempo porque sus gestores han sabido adaptarlo a los cambios que en cada momento ha demando la sociedad. A pesar de sus continuas transformaciones ha mantenido su esencia como jardín histórico, poblado hoy con 391 ejemplares pertenecientes a 44 especies arbóreas.
La Alamedilla se inauguró en 1883, convirtiéndose en el parque de referencia para los salmantinos, desbancando al Campo de San Francisco y a la mismísima Plaza Mayor. Poco a poco el ayuntamiento fue dotando al parque de infraestructuras (bancos, iluminación, quiosco de música trasladado desde la Plaza Mayor, un lago con peces...). Con el cambio de siglo, La Alamedilla se convirtió en epicentro de actividades culturales, incluyendo proyecciones del recién inventado cinematógrafo.
Pero después del esplendor llegó una época de decadencia: el lago se secó, los árboles enfermaron por grafiosis y la falta de mantenimiento sumió al parque en un lento deterioro. Una parte de su superficie se dedicó a construir “Las escuelas de La Alamedilla”. A tal punto llegó el abandono que en 1920 la prensa local llegó a plantear su desaparición para construir un barrio moderno. Pero en los años veinte el parque volvió a renacer: se rediseñaron sus paseos, se optimizó el riego y se sembró una rosaleda con más de 700 rosales. El templete musical, que había regresado a la Plaza en 1906, se trasladó de nuevo a la Alamedilla convirtiéndose en corazón del parque hasta su demolición en 1963. En los años 30 se añadió un espacio infantil con columpios y un estanque-piscina. Pero en estos años el parque fue reduciendo su superficie por las cesiones del ayuntamiento para la construcción de la Escuela Elemental de Trabajo y del Jardín maternal.
Durante la década de 1950, se construyó un campo municipal de deportes, que acabaría siendo el origen del futuro Pabellón Municipal de Deportes.. En la década de los 60 el parque se abrió a la ciudad: se derribó el muro que lo cercaba, se diseñó una fuente con chorros de hasta 12 metros, un auditorio al aire libre, un pequeño zoo y se colocaron varias esculturas del escultor salmantino Agustín Casillas ('Pareja de ciervos', 'Diana cazadora', 'Rapto de Europa' y 'Mujer tendida'). Un bar y una innovadora área infantil con toboganes, balancines y juegos gimnásticos convirtieron La Alamedilla en un referente del ocio familiar. En 1964 se inauguró el pabellón deportivo con un torneo nacional de hockey sobre patines.
Aunque en los años siguientes Salamanca verá surgir nuevos e importantes espacios verdes La Alamedilla no perdió su popularidad. El parque se modernizó y el área infantil se actualizó con juegos más seguros. En los años 90 se construyó una piscina climatizada. Ya en pleno siglo XXI, el parque se ha adaptado a los nuevos criterios de sostenibilidad. Entre 2014 y 2015 se ampliaron los caminos peatonales, se instaló una fuente de chorros con luces LED de bajo consumo, se recuperó el lago y la pajarera se transformó en una isla conectada por pasarelas y adornada con pérgola. El sistema de riego comenzó a gestionarse de forma inteligente, y nuevos juegos infantiles y aparatos biosaludables hicieron del parque un espacio inclusivo.
En conclusión, el parque de La Alamedilla nació como símbolo de la modernidad del siglo XIX y ha sobrevivido al paso del tiempo porque sus gestores han sabido adaptarlo a los cambios que en cada momento ha demando la sociedad. A pesar de sus continuas transformaciones ha mantenido su esencia como jardín histórico, poblado hoy con 391 ejemplares pertenecientes a 44 especies arbóreas.
El Parque de La Alamedilla tiene una superficie de aproximadamente 24.000 m², se distribuye entre zonas ajardinadas, senderos peatonales, un lago artificial y una amplia zona infantil. Su diseño combina paseos circulares y radiales que convergen en una plaza central presidida por una fuente moderna con iluminación LED y surtidores interactivos.
NATURALEZA Y PATRIMONIO ARBÓREO
El parque alberga 391 árboles de 44 especies distintas, siendo el plátano de sombra la especie predominante, seguido por abetos rojos, cipreses, cedros del Himalaya, tejos negros, etc.. Entre ellos destaca el emblemático cedro del Líbano, conocido como el “Pino de San José”, con más de 125 años de antigüedad y un impresionante perímetro de tronco de 4,3 metros, considerado parte del patrimonio natural de Salamanca. En el año 2016 se realizó una plantación especial de 20 árboles de especies diferentes, entre las que destacan dos secuoyas reproducidas en el vivero municipal mediante esquejes del ejemplar histórico de la Universidad de Salamanca.
ESTANQUE Y FAUNA
En el corazón del parque se ubica un estanque artificial donde nadan libremente patos, ocas y cisnes. La antigua pajarera ha sido reemplazada por una isla peatonal con una pérgola moderna y dos pasarelas de acceso. Aunque ya no están presentes, muchos recuerdan con cariño los pavos reales que antaño se paseaban libremente por los jardines y las jaulas que albergaban cervatillos y otros animales que hacían las delicias de los niños salmantinos.
ÁREA INFANTIL Y DEPORTE AL AIRE LIBRE
En el extremo norte se encuentra la zona infantil, completamente vallada y equipada con suelo de caucho y césped artificial para garantizar la seguridad de los más pequeños. Cuenta con 36 elementos de juego que cumplen con las normativas actuales. Como recuerdo del pasado, se ha conservado el icónico tren de hormigón de 1961, símbolo entrañable del parque.Además, junto al polideportivo se ha instalado una zona de aparatos biosaludables, pensada para fomentar el ejercicio al aire libre entre adultos y personas mayores.
SERVICIOS Y ENTORNO
A lo largo del recorrido se encuentran bancos y zonas de sombra que invitan al paseo tranquilo y al descanso.
Entre el parque y las vías del tren se sitúan el polideportivo y las piscinas climatizadas, que complementan la oferta deportiva de la zona. Por otro lado, junto al Paseo de Canalejas se encuentra una cafetería con una amplia terraza, protegida por una pérgola y rodeada de árboles que ofrecen sombra y frescor en los días más calurosos.
NATURALEZA Y PATRIMONIO ARBÓREO
El parque alberga 391 árboles de 44 especies distintas, siendo el plátano de sombra la especie predominante, seguido por abetos rojos, cipreses, cedros del Himalaya, tejos negros, etc.. Entre ellos destaca el emblemático cedro del Líbano, conocido como el “Pino de San José”, con más de 125 años de antigüedad y un impresionante perímetro de tronco de 4,3 metros, considerado parte del patrimonio natural de Salamanca. En el año 2016 se realizó una plantación especial de 20 árboles de especies diferentes, entre las que destacan dos secuoyas reproducidas en el vivero municipal mediante esquejes del ejemplar histórico de la Universidad de Salamanca.
ESTANQUE Y FAUNA
En el corazón del parque se ubica un estanque artificial donde nadan libremente patos, ocas y cisnes. La antigua pajarera ha sido reemplazada por una isla peatonal con una pérgola moderna y dos pasarelas de acceso. Aunque ya no están presentes, muchos recuerdan con cariño los pavos reales que antaño se paseaban libremente por los jardines y las jaulas que albergaban cervatillos y otros animales que hacían las delicias de los niños salmantinos.
ÁREA INFANTIL Y DEPORTE AL AIRE LIBRE
En el extremo norte se encuentra la zona infantil, completamente vallada y equipada con suelo de caucho y césped artificial para garantizar la seguridad de los más pequeños. Cuenta con 36 elementos de juego que cumplen con las normativas actuales. Como recuerdo del pasado, se ha conservado el icónico tren de hormigón de 1961, símbolo entrañable del parque.Además, junto al polideportivo se ha instalado una zona de aparatos biosaludables, pensada para fomentar el ejercicio al aire libre entre adultos y personas mayores.
SERVICIOS Y ENTORNO
A lo largo del recorrido se encuentran bancos y zonas de sombra que invitan al paseo tranquilo y al descanso.
Entre el parque y las vías del tren se sitúan el polideportivo y las piscinas climatizadas, que complementan la oferta deportiva de la zona. Por otro lado, junto al Paseo de Canalejas se encuentra una cafetería con una amplia terraza, protegida por una pérgola y rodeada de árboles que ofrecen sombra y frescor en los días más calurosos.