MUSEO DE HISTORIA DE LA AUTOMOCIÓN
1 horaEl Museo de Historia de la Automoción de Salamanca (MHAS) se ubica en la Plaza del Mercado Viejo, a orillas del río Tormes, en el tramo comprendido entre el Puente Romano y el Puente Enrique Estevan. El museo ocupa un edificio histórico que albergó la segunda planta de producción eléctrica de la ciudad, perteneciente a La Unión Salmantina y conocida popularmente como la Fábrica de la Luz.
Considerado uno de los primeros museos de España dedicados a la historia del automóvil, el MHAS reúne más de 200 vehículos, de los cuales alrededor de 140 se exhiben de forma permanente. A ellos se suman miles de piezas, accesorios y objetos vinculados al mundo del motor, lo que convierte al museo en un referente nacional en materia de automoción.
Los fondos proceden de algunas de las colecciones más importantes del país. Destacan especialmente la colección fundacional de la familia Gómez Planche y la colección histórica de la Dirección General de Tráfico, además de numerosas aportaciones de particulares, instituciones y mecenas tanto nacionales como internacionales.
Precio visita libre
- Individual - 5.00 €
- Estudiantes - 3.00 €
- Desempleados - 3.00 €
- Jubilados - 3.00 €
- Grupos (Número mínimo: 10) - 3.00 €
- Niños (Edad máxima: 4) - 0.00 €
El Museo de Historia de la automoción de Salamanca se ubica en la Plaza del Mercado Viejo, junto al río Tormes, en el tramo comprendido entre el Puente Romano y el Puente Enrique Estevan. Ocupa un edificio que fue la segunda planta de producción de electricidad que tuvo Salamanca.
LOS EDIFICIOS El MHAS se encuentra en una de las zonas más emblemáticas de la ciudad, en el margen derecho del río Tormes y muy cerca del Puente Romano. En el solar que ocupa se levantó la antigua iglesia románica de San Nicolás de Bari, que llegó a albergar en el siglo XVI el primer aula de disección anatómica existente en España, vinculada a la Facultad de Medicina de la Universidad. Los restos visibles de esta edificación pueden contemplarse en los bajos de un edificio de viviendas cercano.
El conjunto del MHAS está formado por dos edificios. El primero es una construcción de finales del siglo XIX que, en sus orígenes, funcionó como tenería para el curtido de pieles y que posteriormente se transformó en la segunda central eléctrica de Salamanca, conocida desde entonces como La Fábrica de Luz. Está compuesto por dos naves adosadas que ocupan una superficie superior a los 1.000 metros cuadrados. La nave izquierda ha sido restaurada respetando su estructura original, convirtiéndose en una magnífica muestra de las técnicas constructivas industriales de la época, visible al final del recorrido de la exposición.
El segundo es un edificio de nueva plata y estética innovdora, obra del arquitecto José Elías Díez. Consta de tres salas, de 1.150 cuadrados cada una, en las que se encuentra instalada la exposición permanente.
EL MUSEO El Museo de Historia de la Automoción de Salamanca fue uno de los primeros museos de España dedicados a la Historia de la Automoción. Surge fruto de la colaboración entre el propietario de muchos de los automóviles expuestos en el museo -Demetrio Gómez Planche- y el Ayuntamiento de Salamanca. Fue inaugurado a finales de septiembre de 2002 por los reyes de España Juan Carlos I y Sofía,.
En el museo se expone la colección de Demetrio Gómez Planche, antiguo arquitecto técnico, quien, con la ayuda de su familia, reunió durante más de 40 años todo tipo de automóviles, motocicletas, documentos y accesorios relacionados con el mundo del automóvil. A la colección de Gómez Planche se unieron las aportaciones de la Dirección General de Tráfico, del Centro Histórico Iveco-Pegaso y otras aportaciones tanto públicas como privadas.
Sus fondos atesoran más de 200 automóviles históricos, algunos únicos, así como miles de accesorios relacionados con el automóvil. Además, cuenta con una biblioteca con más de 3.000 volúmenes y cerca de 5.000.000 de documentos.
Entre las 140 piezas expuestas —que rotan periódicamente entre las cerca de 240 que conforman la colección— el visitante puede admirar auténticas joyas de la historia del automóvil. Destaca el triciclo patentado en 1885 por el ingeniero alemán Karl Benz, considerado el primer vehículo propulsado por un motor de explosión. También pueden contemplarse un elegante Rolls‑Royce Silver Ghost de 1922, un Cadillac Fleetwood 75 que perteneció a Francisco Franco y, como pieza estrella de la colección, un Hispano‑Suiza de 1930 conservado en su estado original, ya que nunca ha requerido una restauración.
El Museo de Historia de la Automoción de Salamanca alberga una de las colecciones más completas y valiosas del país. Más de 140 vehículos en exposición permanente, junto con miles de piezas, accesorios y objetos relacionados con el mundo del automóvil, permiten recorrer la evolución técnica, estética y cultural de este invento que transformó la vida moderna. La colección permanente se sustenta en dos pilares fundamentales: la colección Gómez Planche, origen del museo, y la colección histórica de la Dirección General de Tráfico, a las que se suman aportaciones de particulares, instituciones y mecenas nacionales e internacionales.
ENTRADA
Nada más comenzar la visita, el museo invita a conocer a la familia Gómez Planche, alma del proyecto. Fotografías, objetos personales y piezas curiosas —como una maqueta de un Ferrari hecha en plata por un joyero salmantino— ayudan a entender su pasión por el motor. Entre los elementos más entrañables destaca un cochecito de pedales amarillo: el regalo de Reyes que recibió Demetrio Gómez Planche cuando tenía solo cinco años.
SALA I · PREHISTORIA DEL AUTOMÓVIL
Antes de que existieran los coches tal y como los conocemos, hubo siglos de ingenio, experimentos y sueños por conseguir que una máquina pudiera moverse por sí sola. Esta sala muestra ese fascinante camino previo a la automoción moderna.
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Aelópilo de Herón de Alejandría (siglo II a. C.): una pequeña máquina movida por vapor que, aunque sencilla, es considerada el primer artefacto capaz de generar movimiento autónomo.
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Máquina Spinta dal Vento de Giovanni Fontana (1420): un vehículo impulsado por el viento, ejemplo de cómo la imaginación buscaba alternativas a la fuerza animal.
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Vehículo de engranajes de Leonardo da Vinci: una muestra del talento visionario de Leonardo, que imaginó mecanismos que se adelantarían siglos a su tiempo.
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“Carro de fuego” de Cugnot (1770): el primer vehículo autopropulsado de la historia. Con él se cierra esta etapa previa al nacimiento del automóvil moderno.
SALA II · LA PROTOHISTORIA Aquí comienza realmente la aventura del automóvil. Los inventores empiezan a sustituir el vapor por motores de combustión interna, que funcionaban con bencina, un producto que entonces se compraba en farmacias. Aunque los carros de caballos seguían dominando las calles, la revolución ya estaba en marcha. Piezas destacadas:
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Triciclo de Benz (1885), considerado el primer automóvil de la historia.
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Planos del vehículo de Daimler, precursor de lo que más tarde sería Mercedes-Benz.
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Cuadriciclo de Renault (1898), el primer coche construido por Louis Renault cuando tenía solo 21 años.
SALA III · ALTA TRANSICIÓN (1899–1935)
Esta etapa es una de las más emocionantes: el automóvil deja de ser un invento experimental para convertirse en un producto real. Surgen fabricantes por toda Europa y América, y las familias acomodadas empiezan a cambiar sus carruajes por coches.
El gran salto llega con Henry Ford, que en 1908 lanza el Ford T y, pocos años después, introduce la fabricación en cadena. Gracias a ello, los coches se abaratan y llegan a mucha más gente. El modelo expuesto en el museo fue reconstruido pieza a pieza por Gómez Planche tras localizar sus componentes en distintos desguaces.
Otras piezas destacadas:
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Hispano-Suiza Granada 60, un símbolo del automovilismo español.
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Vehículos históricos como Rolls-Royce, el Amilcar de carreras de don Jaime de Borbón, modelos de Hispano-Suiza, Berliet y el Citroën 5 que utilizó Alfonso XII cuando era príncipe.
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El taller de carrocería de Demetrio Gómez, donde se conserva la primera máquina soldadora de Castilla y León.
**** SALA IV · BAJA TRANSICIÓN (1935–1950)****
La Segunda Guerra Mundial marca profundamente esta etapa. La falta de materiales y las dificultades económicas obligan a fabricar coches más pequeños, prácticos y asequibles.
Los modelos de Fiat son un buen ejemplo de cómo la industria se adaptó a tiempos complicados.
SALA V · ETAPA INTEGRADA (1950–1970)
Tras la guerra, el diseño automovilístico entra en una etapa de modernidad: carrocerías más integradas, líneas aerodinámicas y mayor comodidad.
Muchos de los vehículos expuestos en esta sala no solo destacan por su diseño, sino también por las historias que llevan detrás.
Entre ellos:
- Cadillac “El Dorado”, utilizado para recibir a estrellas de cine y toreros en el aeropuerto.
- Dos coches de Carmen Polo: un Citroën DS-23 “Tiburón” para la ciudad y un Mercedes 450 para viajes largos.
- Un Fórmula 1 de Fernando Alonso.
- El Jaguar del Premio Nobel Camilo José Cela.