RIBERA DEL RÍO TORMES
1 hora 30 minutosEl Paseo Fluvial de Salamanca es una amplia zona verde situada en la margen derecha del río Tormes. Se extiende, siguiendo el curso del río, desde las inmediaciones del Puente Romano hasta la zona de La Aldehuela. El trayecto se divide en tramos jalonados por puentes que nos permiten cruzar de una orilla a otra con facilidad. El soto fluvial constituye un ecosistema de gran valor ecológico. Su vegetación de ribera —chopos, fresnos y sauces— contribuye a mantener la calidad del agua y ofrece refugio a numerosas especies de aves. En el recorrido se fusionan naturaleza, historia y arte.
Puede recorrerse tanto a pie, por una acera ancha y cómoda, como en bicicleta gracias al carril bici que lo atraviesa. El entorno resulta especialmente agradable para pasear, hacer deporte o disfrutar en familia, ya que cuenta con parque infantil, zona biosaludable, merenderos y parque canino.
Precio visita libre
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En la margen derecha del Tormes, junto al Puente Romano, existió hasta los años setenta del siglo XX el Barrio de Santiago —también llamado de Curtidores o de las Tenerías—. Debía su nombre a la parroquia de Santiago, una iglesia humilde levantada por los mozárabes en el siglo XI y completamente reconstruida a mediados del siglo XX.
Durante siglos, las tenerías instaladas en la ribera fueron la principal actividad industrial de Salamanca. En este entorno densamente poblado, molineros, pescadores, lavanderas y, sobre todo, curtidores dependían del río para su trabajo. La zona sufrió frecuentes riadas que causaron graves daños en iglesias, monasterios e industrias establecidas junto al río. Entre las más recordadas figuran la Riada de los Difuntos y la de San Policarpo, ambas con numerosas víctimas.
A finales del siglo XIX, junto a las modestas tenerías tradicionales surgieron fábricas de mayor envergadura, situadas estratégicamente junto al Tormes. Entre ellas destacan la harinera El Sur (1897), hoy Casino del Tormes, y la central eléctrica de la Unión Salmantina (1897), actual Museo de Historia de la Automoción. Más arriba, ya fuera del recinto amurallado, se encuentra la fábrica de Mirat, una de las industrias más antiguas e importantes de la ciudad y la única que continúa en activo. Fundada en 1746, experimentó un gran impulso en 1874, cuando Juan Casimiro Mirat adquirió el antiguo monasterio jerónimo de Nuestra Señora de la Victoria. El arquitecto Joaquín Secall Asión dirigió su rehabilitación y ampliación, conservando elementos del edificio original —como el arco atribuido a Juan de Álava— e incorporando nuevas instalaciones para la producción de superfosfatos y abonos.
El arrabal inició su declive a mediados del siglo XX con el cierre de las fábricas de curtidos. La desaparición de los oficios tradicionales y el deterioro de las viviendas llevó a los vecinos a trasladarse a las nuevas barriadas obreras. En los años setenta, la expropiación y demolición de gran parte del caserío para construir la Ronda de Circunvalación borró casi por completo el antiguo Barrio de las Tenerías. Incluso el nombre de la Ribera de Curtidores desapareció del callejero.
La hilera de casas adosadas a la antigua muralla medieval constituye hoy el último vestigio del vecindario; sus dinteles revelan que fueron levantadas entre los siglos XVIII y XIX. La parroquia de Santiago quedó aislada junto al Puente Romano, sin vecinos y sin el caserío que la acompañó desde la Edad Media. Declarada Conjunto Histórico‑Artístico en 1931, su avanzado deterioro motivó una restauración que, a mediados del siglo XX, se convirtió en una reconstrucción completa. El edificio actual puede considerarse una iglesia neomudéjar.
Historia, arte y paisaje a orillas del Tormes
Comenzamos el recorrido junto a uno de los monumentos más emblemáticos de Salamanca: el Puente Romano, una joya de la ingeniería del siglo I d.C. que durante siglos fue la única entrada a la ciudad desde el sur. Sus 26 arcos —15 de ellos de época romana— han resistido riadas, reconstrucciones y el paso incesante de viajeros. A su entrada nos recibe el Toro del Puente, un verraco vetón de granito que recuerda los orígenes prerromanos de la ciudad y que, junto al puente, forma parte del escudo de Salamanca desde la Edad Media.
A pocos pasos encontramos la escultura del Lazarillo de Tormes, obra de Agustín Casillas. El conjunto representa al pícaro y al ciego en el instante previo al célebre “calabazazo”, ocurrido —según la tradición— en este mismo lugar.
Hasta la segunda mitad del siglo XX, en este lugar se encontraba el antiguo barrio de Santiago, un enclave medieval habitado por pescadores, curtidores y lavanderas cuyas vidas giraban en torno al río. Su parroquia era la Iglesia de Santiago, hoy completamente reconstruida, que era el primer templo que encontraban los peregrinos de la Vía de la Plata tras cruzar el puente camino de Compostela.
A nuestra izquierda se alza la inconfundible silueta modernista de la Casa Lis. Este palacete de finales del siglo XIX, hoy sede del Museo Art Nouveau y Art Déco, destaca por sus espectaculares vidrieras Tiffany, que llenan el edificio de luz y color. En su interior custodia la importante colección de artes decorativas donada a la ciudad por Manuel Ramos Andrade: muñecas de porcelana, vidrios, criselefantinas, lámparas francesas y joyas que convierten la visita en un viaje al refinamiento de la Belle Époque.
El paseo continúa entre vegetación y el murmullo del río hasta llegar a la antigua zona industrial del Tormes. Aquí se alza la Fábrica de Harinas El Sur, construida sobre la vieja Aceña del Muradal. Su interior conserva la maquinaria suiza de la empresa Bühler, testimonio de la modernización industrial de finales del XIX. Tras su restauración, el edificio alberga hoy el Casino del Tormes y un museo con la maquinaria de la antigua fábrica.
Muy cerca, el actual Museo de la Automoción ocupa lo que fue una tenería y más tarde una central eléctrica. Sus naves alargadas y su arquitectura fabril recuerdan la intensa actividad artesanal e industrial que durante siglos dependió del agua del Tormes. En su interior acoge uno de lo museos públicos dedicados a la historia del automóvil más importantes de España.
Al otro lado de la Calledel Teso de san Nicolás, en un sótano, se ven a través del cristal los restos de la Iglesia de San Nicolás de Bari, donde en el siglo XVI funcionó el primer aula de anatomía de España, vinculada a la Universidad de Salamanca.
El camino avanza hacia el Mirador del Paseo Fluvial, un punto perfecto para observar el Puente de Hierro -de Enrique Estevan- reflejado en las aguas del río, especialmente al atardecer. Continuando el sendero tenemos a la izquierda la antiguaEstación de Servicio, construida en 1941 y todavía en funcionamiento. Su juego de volúmenes y su integración de vivienda, almacén y surtidores la convierten en un curioso ejemplo de arquitectura funcional del siglo XX.
La ruta discurre bajo el Puente Enrique Estevan, una elegante estructura metálica inaugurada en 1913. Diseñado por el ingeniero Saturnino Zufiaurre, discípulo de Eiffel, este puente modernista nació para aliviar la carga del Puente Romano y se ha convertido en un símbolo de la Salamanca industrial y progresista de principios del siglo XX.
A partir de aquí nos sumergimos en un espacio dominado por la naturaleza: a un lado el río con su frondosa vegetación de ribera y al otro amplios jardines con zonas infantiles y espacio biosaluladables acompañan nuestro recorrido. Pasamos bajo el puente Felipe VI, una moderna infraestructura que permite acceder a la zona este de la ciudad desde la antigua Carretera de madrid.
El paseo deja ahora a la izquierda la tapia de piedra de la Fundación Rodríguez Fabrés, antiguo Monasterio de la Vega, que aún conserva interesante restos románicos en su interior. Dos norias de sangre, situadas junto a la tapia nos recuerdan que hasta no hace mucho tiempo esta tierras eran fétiles huertas.
El paseo te lleva después al Puente del Pradillo, una estructura ferroviaria que forma parte de la llamada “escuela Eiffel”. El puente original, construido en 1891–1892, sufrió graves daños tras el descarrilamiento de un tren en 1930. La Compañía de Ferrocarriles del Oeste encargó entonces un nuevo puente, inaugurado en 1933, que es el que ha llegado hasta nuestros días. Construido en granito y acero roblonado, con vigas en celosía sobre cinco pilas, sigue siendo la segunda mayor estructura metálica de la Ruta de la Plata, solo superada por el viaducto del Guadiana en Mérida.
A medida que avanzas, la ribera revela otro de sus grandes protagonistas: la Fábrica Mirat, uno de los complejos industriales más importantes y mejor conservados de Salamanca. Situada sobre una terraza que domina la vega del Tormes, integra restos del antiguo convento de Nuestra Señora de la Victoria, obra de Juan de Álava. Es un magnífico ejemplo de patrimonio industrial decimonónico, todavía en funcionamiento.
Muy cerca, ya junto al río, aparecen los restos de varias norias históricas, entre ellas la noria de San Jerónimo, cuya estructura cilíndrica de ladrillo se conserva integrada en el paseo. También se mantienen vestigios del molino del Cabildo, testimonio de la intensa relación entre el Tormes y las actividades hidráulicas que durante siglos dieron vida a la ribera del río.