CAMPO DE SAN FRANCISCO
30 minutosDurante el siglo XVIII, el Campo fue objeto de diversos proyectos urbanísticos. En un primer momento se planteó la construcción de dos cuarteles, pero el estallido de la Guerra de Sucesión impidió su ejecución. A finales de ese siglo, el Ayuntamiento decidió convertir este espacio en un jardín ornamental, con parterres, fuentes y una escultura dedicada a Carlos III. El proyecto fue realizado en 1767 por el arquitecto municipal Jerónimo García de Quiñones, quien diseñó un jardín de trazado ortogonal, estructurado en terrazas que permitían salvar el desnivel existente entre la muralla y los jardines del Palacio de Monterrey. Poco después se proyectó construir el Colegio de la Orden de Alcántara. Sin embargo, la oposición de los franciscanos y el inicio de la Guerra de la Independencia, provocaron la paralización definitiva de las obras.
En 1828, el Ayuntamiento decidió recuperar el parque, plantando más de seiscientos álamos y trasladando la fuente de la plazuela de Monterrey. Se añadieron escaleras de acceso y escalinatas interiores para salvar los desniveles, dando lugar a un espectacular jardín que pronto se convirtió en punto de encuentro para los salmantinos. Sin embargo, en 1839 se autorizó la construcción de una plaza de toros en la mitad inferior del parque. La plaza fue derribada pocos años después dejando nuevamente el solar en estado de abandono. Finalmente, en 1886, la orden de las Adoratrices adquirió el terreno para construir su convento.
Durante los siglos XIX y XX, el parque fue objeto de múltiples reformas. En 1926 se instaló una pequeña biblioteca gestionada por la Caja de Ahorros, abierta durante los meses cálidos y presidida por el conjunto escultórico realizado en honor a Gabriel y Galán, conjunto hoy ubicado en la entrada de la Biblioteca Gabriel y Galán. El año 1976 se dedicó una escultura a San Francisco de Asís, obra del escultor salmantino Venancio Blanco. Esta figura, de líneas modernas y expresivas, rinde homenaje al santo que da nombre al parque y evoca la espiritualidad franciscana que impregnó el lugar en sus orígenes.
El Parque de San Francisco está delimitado por el Paseo de Carmelitas y las calles Ramón y Cajal, Domínguez Berrueta y Campo de San Francisco. Fue construido sobre un terreno con una marcada pendiente hacia el Arroyo de los Milagros, actualmente canalizado, lo que condicionó su diseño en terrazas conectadas mediante escalinatas que articulan sus distintos niveles. El proyecto original, fechado en 1767, fue obra de Jerónimo García de Quiñones. Aunque todavía conserva en gran medida su estructura primitiva, el parque ha visto reducida a lo largo de los siglos su superficie original. En 1830, parte del terreno fue cedido para la construcción de una plaza de toros, sobre cuyo solar se levantó posteriormente el Colegio de las Adoratrices.
En la actualidad su superficie ronda los 8.500m2. Tiene planta rectangular y está delimitado por muros de piedra. Su interior está dividido en parterres en forma de retícula que se articulan a partir de dos paseos que recorren el parque en sentido oeste-este. En el muro oeste, que cierra el parque y lo separa del Paseo de San Vicente, se integran dos elementos destacados: la antigua biblioteca de la Caja de Ahorros y una fuente ornamental, flanqueada por columnas entorchadas. Junto a ella, unas escaleras permiten el acceso directo desde el parque al citado paseo. En el eje principal del jardín encontramos, de oeste a este, los siguientes elementos:
- La biblioteca construida en 1926 por la Caja de Ahorros de Salamanca: se trata de una pequeña edificación neoplateresca que durante muchos años abrió sus puertas en los meses de primavera y verano.
- La fuente procedente de la Plaza de Monterrey.
- La columna con el escudo de la ciudad.
- La escultura que representa a San Francisco de Asís, obra realizada por Venancio Blanco en 1976.
- Junto a la Capilla de la Vera Cruz se encuentra el Humilladero (Crucero) donde cada Viernes Santo tiene lugar el Acto del Descendimiento, uno de los momentos más emotivos de la Semana Santa salmantina.